Desde tiempos inmemoriales, los monjes del Templo Shaolin han estado explorando las profundidades de la mente humana a través de la meditación, buscando desentrañar los misterios de la mente y la conciencia, llegando a la conclusión sorprendente de que nuestro mundo, más que una realidad estática, es un reflejo de todo aquello que pensamos y creemos posible.
El Quinto Principio Filosófico Shaolin dice que “Reconocemos que el mundo es un producto de nuestra visión mental…”, lo que significa que la forma en que nosotros vemos el mundo, los juicios que hacemos y lo que creemos es lo que da forma a nuestra realidad.
Por un momento piensa que tu mente es un escultor y que el mundo es arcilla para modelar: el escultor va dando forma a la arcilla con los pensamientos, que vienen siendo como herramientas para tallar nuestra experiencia; esto quiere decir que si creemos que el mundo es un lugar violento, peligroso y conflictivo, vamos a ver que todo lo que nos rodea es potencialmente dañino, pero en su lugar, si creemos que el mundo es un lugar bueno, tenemos pensamientos positivos y constructivos, vamos a atraer ese mismo tipo de experiencias a nuestra vida.
¿Te parece una idea extraña? podría serlo, pero está directamente relacionado con lo que vemos y cómo lo interpretamos si entendemos el poder de nuestros pensamientos, lo que al final se convierte en una hermosa posibilidad de transformarnos de adentro hacia afuera: al cambiar nuestra mente, cambiamos la percepción que tenemos del mundo.
En el templo, los Monjes Shaolin desarrollaron diferentes técnicas que nos permiten trabajar en la creación de una mente positiva, entre ellos la meditación, el entrenamiento de Shaolin Kung Fu y la práctica de la Virtud, que podemos utilizar para transformar nuestra visión interna y contribuir de manera más efectiva al desarrollo de una mejor sociedad.
El solo hecho de tomarnos algo de tiempo para practicar estas enseñanzas, se convierte en la mejor oportunidad de transformar nuestra propia realidad partiendo de nuestros pensamientos y, al mismo tiempo, nos permite compartir y sembrar semillas de un futuro mucho mejor para todos; esta es una invitación para que cada uno de nosotros pueda aprovechar el poder de crear y creer en un mundo más justo, compasivo, hermoso y lleno de cosas buenas para todos.